Camalove es el cuarto disco de la banda nacional Cocofunka. Conversamos con su cantante Javier Arce sobre el lanzamiento del nuevo material y los próximos conciertos. Para la banda, volver a presentarse y tocar en un escenario frente a muchas personas después de casi dos años de inactividad, significó retomar el proyecto con una segunda bocanada de aire.

¿De qué va Camalove?

Camalove comenzó a finales del 2019, tan sólo unos meses después de que la banda se presentase en Casa Rojas (Barrio Escalante, San José) con el concierto Cocofunka a la carta, y escucháramos Asturión en vivo por primera vez, como un pequeño adelanto de lo que sería el nuevo sonido de los Cocos.

Ya para 2020 había una idea de más o menos que iba a ser el próximo disco. De acuerdo con Javier, si las canciones de Chúcaro (2016) eran una maximización del impacto emocional y los sentires desde Elevarse (2010) y Hacer Eco (2012), Camalove (2022) es “la introspección de todo eso que sentíamos, la calma después de la euforia”.

Hubo también un cambio de paradigma en la forma de grabar las canciones, según Javier, el contexto del aislamiento producto de la pandemia, obligó a la banda a experimentar otras formas de composición musical: grabar desde la casa, abrazarse a una estética más vintage y lo-fi (low fidelity). Camalove, dice Javier, “es un disco muy Coco sabés, lo siento muy cercano a Elevarse, pero tal vez con la madurez y la introspección”.

¿Cómo ha sido motivar el disco con artistas como Toledo, Debi Nova o Andrea Cruz?

El disco fue mezclado por el ingeniero musical Dilip Harris, quien ha trabajado con artistas como King Krule o Little Dragon. Durante la creación de Camalove, el disco tuvo la participación de artistas nacionales de la talla de Toledo, Debi Nova o Néstor Ramljak e internacionales como la puertorriqueña Andrea Cruz o la mexicana Marissa Mur. Nada del disco fue planeado, “fue lindo porqué terminó siendo el disco con más colaboraciones que hemos hecho” señaló Javier.

No quiero dar nada por sentado

Camalove será presentado en vivo en dos fechas que ya tienen un sold out de las entradas: el 15 de mayo en el Jazz Café Escazú, San José y el 21 de mayo en Casa Rojas. Para la banda, el sold out es una respuesta de la gente a la espera de dos años y significa una responsabilidad de presentar un producto de calidad. “Yo nada más no quiero dar nada por sentado nunca más, no sé cuánto vaya a durar esto, qué va a pasar” dice Javier.

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Fotografías por Yuri Rivera
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